25.10.07

Repasando cuaderno

A pocas horas de que los colombianos vayamos a las urnas y decidamos el futuro de nuestra política regional y local, quiero llamar finalmente la atención a varios asuntos que se han producido en las últimas semanas y que ayudan en alguna medida a comprender la dinámica medios de comunicación y proceso electoral en la coyuntura actual.

Publicidad política presentada como información electoral. Si en algo se ha caracterizado la actual contienda, en especial en los medios regionales, es en que se ha presentado evidente publicidad política bajo estándares que se supondrían deben ser información de interés público; piezas periodísticas vedadas, parcializadas o que responden claramente a intereses de los dueños de los medios es una constante en departamentos como Putumayo, Caquetá, Nariño, Huila, Córdoba, Cesar, Magdalena y Tolima sólo por nombrar algunos. ¿Por qué ocurre esto? Planteo dos hipótesis: la primera, es el temor de los medios regionales a perder la pauta oficial por cuatro años si gana el candidato que no ha sido respaldado por ellos, y la segunda es que son estrategias de los candidatos para que algunos periodistas les hagan “free press” a cambio de dadivas económicas o políticas.

Las encuestas como mecanismo de marketing político. Si algo a quedado claro en esta contienda es el uso de encuestas por parte de las campañas electorales, como mecanismos válidos para posicionar a sus candidatos en el imaginario colectivo, más allá de si la realidad electoral es así o no. Por ejemplo: estudios donde un día un candidato le gana a su más cercano rival por 20 puntos y a la semana siguiente hay empate técnico; sondeos donde, dependiendo de la firma que los hace, gana un candidato u otro; encuestas que presentan fuertes vicios o sesgos metodológicos. En fin, vale la pena recordar lo que me dijo un periodista regional sobre las encuestas electorales: las gana quien las paga.

El debate electoral guiado más por el líder carismático. Afirmábamos en este blog hace poco, que hay dos tipos de líderes que mueven al electorado colombiano: el carismático y el racional, siendo el primero el que más se ajusta a la cultura política nacional. Pues bien, ha quedado claro que en los debates electorales pesan más el carisma que las propuestas, el look que la razón y la pinta que los programas de gobierno. Como la política son emociones, me decía una gran amiga, lo problemático para mí es que el voto se desplace hacía el más bonito, “churro” o agradable, sin reflexionar sobre el hecho de que una sociedad necesita más propuestas y acciones, que protagonistas de novela con aspiraciones políticas.

Un proceso mediáticamente regional. En los resultados parciales del monitoreo que realiza actualmente Medios para la Paz, la Federación Internacional de Periodistas, FIP, y el Centro de Investigación y Educación Popular, CINEP, podemos constatar que el epicentro de los acontecimientos electorales son en un 22% las cabeceras municipales y en un 39% las ciudades capitales. Igualmente, el género periodístico que más prevalece en las piezas periodísticas es la breve con un 51%, seguida por la noticia con un 36%, datos que nos develan la inmediatez de la información sin análisis.

Resulta interesante ver como el 62% del cubrimiento periodístico en épocas de elecciones se concentra en los hechos – sucesos de las campañas y en como es una información sin contexto en el 57% de los casos. Los asuntos que conforman la agenda informativa de los periódicos colombianos que están siendo analizados, como es el caso de El Tiempo, El Colombiano, El País, entre otros, el actual proceso electoral gravita en un 10% en los programas de gobierno, en un 47% en información relacionada con las campañas políticas y en un 39% piezas periodísticas relacionadas directa o indirectamente con el control al proceso electoral – veeduría. En noviembre se conocerán los resultados finales y se podrán realizar análisis más profundos y menos descriptivos.

Publicidad electoral con guiños de continuidad. Las piezas publicitarias donde se apela a figuras políticas reconocidas (Uribe, Fajardo, Vargas Lleras) como estrategia para ganar votos, nos devela la sensible relación entre equilibrio y garantías electorales. ¿Cómo estar en igualdad de oportunidades cuando hay un gobernante de turno haciéndole campaña a un candidato? (Caso Fajardo en Medellín) ¿De qué manera entrar con las mismas oportunidades en la contienda electoral cuando el poder ejecutivo utiliza programas presidenciales como mecanismo para estimular el voto hacía ciertos candidatos? (Caso “Familias en Acción”) ¿Hasta qué punto la guerra sucia ayuda a que se decida el electorado por un candidato u otro cuando se tiene de "telón de fondo" la continuidad de programas populares? (Caso Samuel Moreno en Bogotá) Son preguntas que quedan para el debate.

Nuevas tecnologías, nuevas formas de hacer política. Grupos en facebook, paginas web con contenido multimedia, piezas vanguardistas de marketing político, correos electrónicos innovadores… campañas virtuales en busca de votos reales. Esta forma de “e – política” nos devela la apropiación de nuevas tecnologías por parte de campañas y electores, que en un futuro marcaran mucho más las tendencias frente al voto, llevando a que lo política también se convierta en un asunto de incidencia en las esferas públicas virtuales.

criado por camilotamayo    12:15 pm — Categoría: Sin categoría

15.10.07

El sueño de los justos

Hace dos semanas la Misión de Observación Electoral – MOE – hizo público su primer informe de monitoreo de medios, en el cual buscan analizar la manera como los medios de comunicación están construyendo su agenda informativa en el actual proceso electoral. Igualmente la Federación Internacional de Periodistas – FIP –  Medios para la Paz y el Centro de Investigación y Educación Popular – CINEP – vienen adelantando un estudio sobre calidad informativa en la prensa colombiana de cara a las actuales elecciones. Estos ejemplos desnudan una preocupación latente hoy en día: la responsabilidad que tienen los medios de comunicación colombianos en construir las diversas narrativas de lo electoral en un contexto marcado por el conflicto armado, que impide claramente el libre ejercicio de lo democrático.

Al conversar con colegas periodistas de Caquetá, Medellín, Putumayo, Barrancabermeja, Bogotá y Cali, salen a flote unas nuevas ¿antiguas? preocupaciones sobre el ejercicio periodístico como tal, que ponen de manifiesto la dificultad con la que en algunas regiones del país se lleva a cabo la construcción de la información electoral. Vetos a candidatos, publicidad política disfrazada de información electoral, periodistas que trabajan en campañas electorales y en medios de comunicación al mismo tiempo, notas sesgadas y malintencionadas, apoyos irrestrictos de los directores de los medios ha algunos candidatos por miedo a quedarse sin pauta oficial por cuatro años y amenazas de los actores armados a los comunicadores, son solo algunos de los elementos encontrados en este recorrido.

¿Cómo elaborar una información de calidad en un contexto tan convulsionado? ¿De qué manera garantizar una prensa libre en regiones donde es cooptada por actores armados o ilegales? ¿Qué estrategias llevar a cabo para construir una agenda informativa de cara al ciudadano y no de cara a intereses particulares? ¿Cómo “blindar” la información de interés público como lo es la información electoral? ¿Dónde quedan los parámetros de pluralidad, exactitud e imparcialidad en este proceso? Son preguntas que no tienen respuestas nada fáciles y que dejan ver el constante “filo de la navaja” por donde transita el periodismo colombiano actualmente.

Vale la pena recordar que este asunto es muy importante en estos momentos, pues gran parte de los imaginarios o percepciones que tenemos los ciudadanos sobre lo que es “lo político”, pasa por las informaciones que a diario recibimos sobre el actual proceso electoral y que ayudan relevantemente a construir los referentes sociales que sobre algunos aspectos de lo democrático edificamos continuamente.

Volviendo a nuestro tema inicial, preguntarse por los criterios de calidad periodística en países que viven situaciones internas de confrontación bélica, que no sólo atentan contra la libertad de prensa y el derecho a la información, sino que además ponen en entredicho principios asociados a la imparcialidad, la exactitud y la pluralidad periodística, mediante llamados que pretenden cerrar filas en favor del “patriotismo” y el control de la información, es cuestionarse por el papel de los medios de comunicación en la conformación de las mentalidades que sobre los asuntos públicos se establece en la conciencia colectiva de la sociedad, para este caso, los políticos.

Indagar por la calidad periodística en el cubrimiento del tema electoral pasa por abordar una reflexión ineludible sobre la libertad de prensa: ésta no solamente se juega en el territorio de los derechos para ejercer esa libertad y las condiciones para llevarla a cabo, sin restricciones, ni censuras, sino también en el terreno de los deberes que implica su ejercicio. Deberes que tienen que ver con la necesidad que tienen los medios de comunicación de contribuir a la formación de la opinión pública, es decir, de ofrecer informaciones relevantes, equilibradas, completas y verificables, que además brinden puntos de vista diferentes sobre asuntos de interés público, que pueden ser incluso controversiales, impopulares o desagradables.

El mayor reto que tienen estas organizaciones de la sociedad civil es que los resultados que alcancen busquen dos propósitos: primero, aportar elementos de análisis sobre las principales fortalezas y debilidades del periodismo escrito nacional con respecto al cubrimiento informativo del proceso electoral colombiano para el año 2007 y segundo, propiciar a partir de estos hallazgos un proceso de reflexión, formación e interlocución pública con todas aquellas personas e instituciones que tienen que ver con el proceso de formación, recolección, producción y circulación de la información en el país: empresas periodísticas, directivos, editores, reporteros, fuentes de información, centros de decisión y educación, organizaciones sociales y sectores de la opinión pública regional, nacional e internacional.

Sólo en la medida en que estas apuestas investigativas lleven a cabo transformaciones en los regimenes profesionales y en la estructura general del periodismo colombiano es cuando podrán darse por bien servidas, pues recordemos que ejercicios intelectuales que terminan durmiendo el “sueño de los justos” en los anaqueles de las bibliotecas son tan inútiles, como lo es el pensar que el periodista colombiano no podrá nunca cambiar la manera como ejerce su oficio porque se da como “natural” esta condición.

criado por camilotamayo    12:40 pm — Categoría: Sin categoría

25.9.07

¿Cali pachanguero?

Siguiendo con la idea de analizar brevemente cómo se está dando la relación medios de comunicación – elecciones a nivel local y regional en todo el país, daremos ahora una mirada a una ciudad donde se juega lo político de manera muy interesante hoy en día gracias al actual proceso electoral: Cali.

Una de las cosas que quiero llamar la atención es la fuerte radicalización y polarización que se vive políticamente en los medios de comunicación caleños, gracias a los dos más fuertes aspirantes a la alcaldía de esa ciudad: Kiko Lloreda y Jorge Iván Ospina. El primero, según algunos de sus pobladores, representa la tradicional élite política regional del Valle del Cauca y tiene un medio de comunicación aliado, el periódico El País, el cual es uno de los más influyentes e importantes de la región.

El otro candidato es asociado, según los mismos pobladores con los cuales tuve la oportunidad de hablar, con sectores más sociales / populares, pues su buena actuación como gerente del Hospital de la Sultana del Valle le ayudó a construir una imagen de alto compromiso con los sectores más vulnerados. Si a esto le sumamos que su padre fue ex guerrillero del M – 19 se a construido una imagen de este candidato, por así decirlo, “más de izquierda” así él no sea el candidato oficial del Polo Democrático Alternativo para esta ciudad.

Lo que llama más fuertemente la atención es que en ciertas corrientes de opinión, alimentadas por algunos medios de comunicación local, se ha instaurado un imaginario donde se dice que los que están en contienda son: el candidato “de los ricos”, Lloreda, contra el candidato “de los pobres”, Ospina, lo cual a originado posturas maniqueas y altamente peligrosas para el electorado caleño.

Esto nos hace recordar la vieja fórmula política “del péndulo” que, como todos sabemos, lo que busca es motivar al electorado a posturas extremas como mecanismo válido para ganar votos. Recordemos, por ejemplo, la antigua pelea Uribe – Gaviria en las pasadas elecciones presidenciales, donde se construyó un ambiente altamente peligroso para la democracia colombiana al creer que se estaba votando o por el “comunismo disfrazado” o por la “seguridad democrática”, entorpeciendo cualquier debate programático o concienzudo sobre las propuestas de los candidatos a la presidencia. Ya vimos el resultado.

A partir de lo anterior quiero analizar un poco sobre la responsabilidad que tienen los medios de comunicación en ambientes políticos donde las posturas son tan radicales, o que se quiere que sean tan radicales por estrategia de algunas de las campañas.

La pasada experiencia electoral de México resulta esclarecedora. Los candidatos presidenciales Felipe Calderón y Andrés López Obrador se dedicaron a utilizar los medios de comunicación del país manito como “arenas centrales” para atacarse, injuriarse y calumniarse durante toda la campaña. Al ganar Calderón por un escaso margen sobre su contendor, se desembocó una inestabilidad institucional gigante pues no se reconocía la victoria de éste. Los medios tuvieron una responsabilidad enorme pues ayudaron a que se viera la contienda bajo el lema “o estas conmigo o estas contra mí”. La suspicacia y la desconfianza hacia los medios fue la gran conclusión de todo esto.

La responsabilidad de los medios en estos contextos debe estar ligada a tres conceptos fundamentales: el equilibrio, la imparcialidad y la pluralidad. Confundir la información electoral con el proselitismo político lleva a que un medio de comunicación pierda y mine su valor social más grande: la credibilidad. Y si se convierte en la tribuna oficial de una u otra campaña se desvirtúa el papel del periodista en la sociedad, pues le falta a uno de sus compromisos mayores, la búsqueda de la verdad, así esto último sea visto como romántico o iluso por las mismas empresas periodísticas colombianas.

Para el debate electoral es terrible este contexto pues se afecta el uso público de la razón y los argumentos o declaraciones de los candidatos se desvirtúan al ponerse “un manto de duda” sobre ellos, al privilegiarse las narrativas publicitarias sobre las narrativas programáticas. La conciencia colectiva colombiana no aguanta más posturas maniqueas, el conflicto armado es prueba de ello, y muchas veces por dejarse llevar por la oportunidad económica (el alcalde nos dará la pauta oficial durante su periodo si lo apoyamos) se atenta contra la razón de ser del periodismo: los ciudadanos.

Los medios de comunicación tenemos la tarea definitiva de transformar los imaginarios que los colombianos construimos sobre nuestras realidades sociales y políticas, y sólo en la medida en que los convirtamos en espacios plurales se podrá ayudar a que la opinión pública acceda a diversos puntos de vista siempre. Esto, por básico que suene, es lo que se juega día a día en un proceso electoral y pareciera que los medios, algunas veces, se olvidan de todo esto.

criado por camilotamayo    4:45 pm — Categoría: Sin categoría

20.9.07

Etnografía electoral

Como un mecanismo válido para reflexionar sobre la actual coyuntura del país y analizar los retos del periodismo colombiano, el Programa por la Paz del Cinep, la Pontifica Universidad Javeriana y Medios para la Paz vienen adelantando unos procesos mensuales de formación con diversos comunicadores regionales, en el marco de la fase de actualización del Diplomado Periodismo Responsable en el conflicto armado.

El pasado fin de semana realizamos en Barrancabermeja unos talleres sobre la responsabilidad de los medios de comunicación en el cubrimiento del actual proceso electoral, hecho que volvió a ser la excusa ideal para analizar un poco cómo está la situación en dicha ciudad.

Hay que decir que abruma la cantidad de publicidad electoral que rodea las calles de la capital petrolera de Colombia, por lo que la contaminación visual es evidente. Ahora bien si el panorama pone de manifiesto que hay un número desproporcionado de candidatos aspirando a las curules, la explicación es lógica.

Lo que no queda claro es la manera como la alcaldía municipal está regulando la publicidad electoral, pues resulta demasiado agresiva para los habitantes de Barrancabermeja: afiches, vallas, pancartas, calcomanías en automóviles, camisetas, volantes.. ¡en fin! La relación votante – piezas de campaña parece, por su excesividad y despropósito, sacada de una película de Tim Burton o de Luis Buñuel.

Quiero llamar la atención sobre esto, pues recordemos que desde el punto de vista comunicativo, una campaña electoral es el espacio ideal para que toda una gama de viejos y nuevos modos de posicionar mensajes en la opinión pública salgan a flote. Políticas de saturación informativa, de “media planning”, de portavoces, gabinetes, asesores y consultores, nos develan sistemas expertos en la gestión y administración de lo comunicativo que algunos autores han denominado marketing político.

Trasmitir “principios claves”, para que la audiencia reconozca las virtudes entre un candidato u otro, se vuelve una medición de los poderes político y comunicativo entre cada una de las campañas. Me pregunto, ¿Cómo lograrlo en medio de espacios comunicativos tan saturados? ¿Cómo intentar transmitir algo cuando hay tanto ruido y oferta? ¿Qué estrategia llevar a cabo?

Conseguir la atención del público, realizar encuentros dignos de ser noticia, responder a la prensa con noticias e información durante todo el proceso, explorar caminos para conectarse con la vida cotidiana de la gente, informar permanentemente a los votantes sobre lo que están haciendo sus candidatos y desarrollar, producir y amplificar los mensajes de los aspirantes, son retos a los que se enfrentan los equipos de comunicación de los aspirantes a puestos de elección popular en Colombia.

Es por eso que Barrancabermeja puede ser un espacio muy interesante para hacer algún tipo de investigación política de audiencias, porque la característica descrita anteriormente resulta muy alentadora en términos académicos.

También llama la atención cómo se combina lo objetivo y lo subjetivo en estas contiendas en la esfera pública de Barranca, pues algunos candidatos apelan a “causas racionales” en sus mensajes (el lema de uno de los candidatos a la alcaldía dice “llega el progreso”) y otros a causas más “emotivas” (Construyendo poder popular, asevera una de las campañas, el candidato con más ganas, remata otra) manifestando una vez más las nuevas/viejas formas y narrativas de como se construye hoy en día el ejercicio de lo político en el país.

Finalmente, quiero resaltar la imagen comunicativa del candidato a la Gobernación de Santander, Horacio Serpa, pues vuelve a apelar a su estrategia comunicativa presidencial. Una vez más utiliza una narrativa de la tradición, donde se emplean las formas más tradicionales del marketing político: alta factura gráfica que se asemeja a la publicidad convencional, trabajo de la figura del candidato bajo parámetros de limpieza estética y minimalismo, concentración de poder para incidir en los grandes medios de comunicación, para este caso los regionales, porque trabaja puntualmente con los creadores de agendas informativas: los periodistas del departamento.

Los afiches de campaña del Serpa de hoy son mucho más estilizados que los de hace un año, siendo estéticamente muy agradables y hasta bonitos, combinando verdes, amarillos y rojos con la cara del candidato tipo caricatura setentera. Mi pregunta es: ¿calarán en el electorado santanderiano? Pues si algo tiene esta estrategia de comunicación política es que no logra establecer una conexión directa con la vida cotidiana de la gente, siendo este un factor decisivo en los últimos años para ser elegido.

Esperemos que “le suene la flauta” al candidato liberal, pues como todos sabemos Horacio Serpa se esta jugando su vida política este año y sería irónico que ésta terminara con una derrota en el lugar donde inició su carrera hace muchos años.

criado por camilotamayo    6:16 pm — Categoría: Sin categoría

12.9.07

Responsabilidad informativa, claridad electoral

Resulta bastante alentador observar como en las últimas semanas se han acordado en diferentes partes del país diversas alianzas entre los medios de comunicación regionales y locales para abordar de manera responsable el cubrimiento electoral. En el departamento del Putumayo y en las regiones del Oriente Antioqueño y el Magdalena Medio, por citar algunos ejemplos relevantes, los comunicadores han realizado acuerdos para dejar claro a sus audiencias qué tipo de información electoral se puede esperar de ellos.

Esto es muy importante si tenemos en cuenta que los medios de comunicación del país tienen una responsabilidad histórica en el actual proceso electoral: transformar los imaginarios que los colombianos tenemos sobre nuestras realidades políticas, pues sólo en la medida en que se conviertan en verdaderos espacios plurales, podrán ayudar a que la opinión pública logre acceder a diversos puntos de vista, condición decisiva para que un país como Colombia, que atraviesa momentos de monopolización de la palabra, acceda realmente a la democracia.

La Red de Emisoras del Putumayo, la Red de Periodismo Ciudadano del Oriente Antioqueño y la Red de Emisoras del Magdalena Medio nos hacen recordar con este proceder que una de las razones de ser del periodismo moderno pasa por la búsqueda de la calidad en sus prácticas y procesos de producción informativa. Recordemos una vez más que los medios deben redoblar esfuerzos por consolidar buenas prácticas periodísticas en tiempos electorales, que redunden en la calidad de la información, pues está en juego nada más y nada menos que el rumbo democrático que cada país asume como propio a través del tiempo.

Debido a lo anterior, queremos hacer público un acuerdo construido conjuntamente por periodistas de Arauca, Barrancabermeja, Bucaramanga, Barranquilla, Cali, Cauca, Cúcuta, Florencia, Manizales, Medellín, Mocoa, Montería, Pasto, Pereira, Puerto Asís, Quibdó, Sincelejo, Valledupar, Villavicencio, Neiva, Tunja y Bogotá en el año 2006, en un encuentro realizado por Medios para la Paz, donde sugieren las conductas que deben ser adoptadas para defender el derecho a la información en época electoral y que puede ser un modelo útil para los comunicadores de otras partes del país que quieran adoptarlo. El documento dice así:

Los periodistas acordamos que:

-  Para garantizar nuestra independencia y espíritu crítico, ningún periodista podrá estar vinculado a un medio de comunicación y a una campaña política simultáneamente, ser su vocero ocasional o ejercer política y el periodismo al mismo tiempo.

-  Al momento de recoger y procesar la información, los periodistas resaltaremos el debate ideológico y programático, y desestimaremos tanto las agresiones como los señalamientos no comprobados. No daremos importancia desmesurada a los ataques personales de los candidatos, ni difundiremos rumores o documentos apócrifos.

-  La información suministrada por las oficinas de campaña o por los candidatos siempre está sujeta a verificación y confrontación. Así mismo, debe existir el compromiso del periodista para no inclinar los espacios de información en los medios hacia campañas en particular, favoreciendo intereses comerciales y personales.

-  La pauta política publicitaria es un acuerdo comercial con el medio de comunicación, pero no compromete ni la conciencia del periodista, ni la información publicada o emitida. No estamos de acuerdo y nos negamos a emitir o publicar publicidad política disfrazada de información, pues resulta ser un engaño a la comunidad y constituye una grave violación a la ética periodística. Si nuestro medio lo hace o precisa que lo hagamos, esto va en contra de nuestra convicción y deber.

-  Mantendremos independencia, neutralidad y distancia crítica frente a los candidatos, a pesar de nuestras simpatías políticas como ciudadanos. La agenda informativa de los medios debe ser construida en las salas de redacción mediante el análisis y la consulta plural de fuentes y no en las sedes de campaña.

-  Todos los partidos, movimientos políticos y candidatos tendrán derecho de dar a conocer sus puntos de vista a través de los medios de comunicación. Aclaramos que las decisiones sobre tiempo o espacio son potestad de los propietarios o directivos de los medios y no de los reporteros.

-  Mantendremos una alerta permanente sobre los derechos que cobijan a los medios de comunicación y los periodistas, en el marco de la libertad de prensa, pero, igualmente, resguardaremos el buen nombre de las instituciones y el derecho ciudadano a ser informado de una manera veraz, oportuna y equilibrada. Ahora bien, es nuestra obligación defender la libre circulación de información, así, en ocasiones, no beneficie a grupos o individuos con poder.

-  Advertimos que quien lee las noticias para radio o televisión no es necesariamente el responsable de su recolección o procesamiento. Por lo tanto no siempre refleja su particular punto de vista. De otro lado, el periodista o redactor de medios impresos no es responsable, en la mayoría de los casos, de la ubicación de la noticia, su extensión, diagramación, titulación o de los destacados internos o de primera página. Estas son determinaciones del Editor y del equipo central del medio de comunicación.

-  Ponemos nuestro mayor esfuerzo en realizar un cubrimiento pedagógico del proceso electoral que incluye una cuidadosa y puntual utilización del lenguaje. De esta manera, promovemos la participación ciudadana y la formación de una cultura política nacional, fundamentales para vigorizar nuestra democracia.

-  Las agremiaciones periodísticas velarán por el ejercicio responsable de la profesión y tienen el deber de denunciar las situaciones en las cuales los comunicadores estén sujetos a intimidaciones, presiones o agresiones que impidan el ejercicio del periodismo.

Espero que este ejemplo estimule a construir acuerdos en otras regiones, pues recordemos que las esferas públicas democráticas se construyen gracias a la múltiple red de públicos y contra públicos que se tejen, que circulen amplios intereses, que sean espacios discursivos plurales y que sean lo más heterogéneos posibles. La capacidad de que las esferas públicas sean amplias es directamente proporcional al grado de democracia existente en una sociedad y el periodismo en tiempos electorales debe ayudar, definitivamente, a que esto sea posible.

criado por camilotamayo    5:59 pm — Categoría: Sin categoría

25.8.07

Jugando de local

Este fin de semana tuve la oportunidad de asistir en Puerto Asís, Putumayo, a un taller − seminario denominado “Periodismo responsable. Niños, niñas y adolescentes desvinculados del conflicto”, organizado por Medios para la Paz, y aparte de reflexionar durante tres días con colegas periodistas sobre la responsabilidad que tenemos para transmitir con calidad sobre este asunto, fue el momento ideal para indagar por la forma como el periodismo local está informando sobre el proceso electoral y seguir, de esta manera, las recomendaciones dadas por los comentaristas de este blog.

A mis manos llegó la última edición del periódico mensual “Nuevo Putumayo. Periodismo putumayense en serio” de cobertura departamental y me encontré con dos informaciones electorales que me llamaron la atención. En la primera pagina se titula: “Jorge Eliécer Coral Rivas, será el alcalde de Puerto Asís” y en la página interior número dos se lee “Jimmy Díaz, garantía de cambio. Así va la campaña de Jimmy Díaz hacia la gobernación del Putumayo”. Al leer estas dos notas y analizar la forma como estaban construidas, se hizo visible uno de los retos que los medios de comunicación deberán afrontar más fuertemente durante estos dos meses que restan de campaña electoral: la propaganda política convertida en información electoral.

La primera nota decía en su lead “de acuerdo al número de adeptos, de todos los colores políticos que acompañaron a Jorge Coral, en su inscripción en la ciudad de Puerto Asís, dentro del periodo establecido, con el cumplimiento de los requisitos de ley, necesariamente la lógica así lo determina, el próximo alcalde de la ciudad comercial del Putumayo es Jorge Coral”, para, acto seguido, desarrollar en sus páginas interiores los pormenores de su inscripción ante las autoridades competentes, con fotos que mostraban una gran movilización popular acompañando al candidato.

La segunda nota decía que “Jimmy Harold Díaz Burbano presenta al departamento su propuesta de gobierno construida con el pueblo. Por ello recorrió los 13 municipios, recolectando las inquietudes de la comunidad y finalmente reuniendo a los más destacados líderes del Putumayo, en un acto en el que a través de mesas de trabajo, consolidó su programa” un destacado que decía “Creer en Jimmy Díaz es generar empleo y ayudar a conservar una región en paz” cerraba esta “pieza informativa”.

Estos ejemplos nos llevan a reflexionar sobre tres elementos fundamentales. El primero tiene que ver con estándares de calidad periodística asociados a la exactitud y la veracidad informativa, pues para el primer caso no se hace explícito que es una nota de filiación partidista que hace el periódico a una campaña y se encubre bajo la sección política como si fuera “una información más”. Para el segundo caso, que es una nota pagada por la campaña del candidato a la gobernación, al lector no le queda claro si es publicidad política pagada o información de relevancia pública, pues no hay ninguna referencia concreta salvo que no se enmarca en una sección específica como tal del periódico ¿porqué se busca esta estrategia por parte de las campañas políticas? ¿porqué el medio de comunicación lo permite? ¿qué está en juego?

El segundo elemento es sobre la relación militancia política y medios de comunicación. Al preguntarle al director del periódico, Elver Monje, sobre el porqué de estas notas él aseveró que tenía “simpatías personales” por el candidato a la alcaldía y que había decidido hacerle campaña en su medio de comunicación. Al cuestionarle sobre su accionar argumentó vehementemente que este es el tipo de periodismo que se hace en la región, que el contexto “es así” y que él responde a la tradición informativa del periodismo putumayense pues lleva muchos años en el oficio. ¿es esta una actitud ética por parte del director del medio? ¿escudarse en la tradición es valido para repetir estas acciones nocivas para el periodismo? ¿es bueno o malo tomar partido por un candidato siendo dueño de un medio de comunicación?

El tercer elemento es sobre la credibilidad, que es el valor fundamental que debe acompañar el ejercicio periodístico y que es el motor que nos recuerda una de las misiones inherentes de la labor informativa: la búsqueda de la verdad. Presentar publicidad política disfrazada de información electoral atenta integralmente este valor, es un irrespeto hacía sus lectores, pues se confunde lo que es relevante públicamente con intereses particulares, por no decir electoreros, y se atenta contra la información electoral que ayuda a la ciudadanía a decidir su voto de manera conciente.

Para dar respuestas tentativas a las preguntas planteadas anteriormente, y que devela el filo de la navaja de la relación medios – elecciones, establezcamos dos puntos: el primero tiene que ver con la política informativa que debe acompañar todo el proceso electoral y que debe ser explicito por cada uno de los medios de comunicación. El problema no es que se haga campaña en el medio, el problema radica en que no se diga públicamente que se va a hacer publicidad por tal o cual candidato, pues si se dice, la audiencia sabe que tipo de información esperar y a qué atenerse.

El segundo punto radica en querer hacer pasar propaganda política como información de interés público. Esta es una de las responsabilidades más grande que tienen los medios de comunicación en esta coyuntura: no engañar a sus audiencias y no dejarse llevar por la tentación de hacer favores “informativos” a posibles candidatos ahora, para reclamar sus frutos a futuro. ¿Estarán a la altura de este reto los medios? Por lo menos, para el periodismo “en serio” que propone el periódico Nuevo Putumayo, se puede sacar de antemano la respuesta…

criado por camilotamayo    8:00 pm — Categoría: Sin categoría

11.8.07

El hombre invisible

Al conocerse los nombres de los 61.949 candidatos inscritos para las elecciones de gobernadores, alcaldes, diputados, concejales y miembros de Juntas Administradoras Locales (JAL) en todo el país, hay un candidato que decide premeditadamente que no aparecerá en los debates electorales con los demás candidatos si no se realizan en las condiciones impuestas por su campaña. ¿Un salto mortal? ¿Acaso lo que no buscaran enloquecidamente todos los candidatos es aparecer a como de lugar en los medios de comunicación y en cuanto debate convoquen? ¿No es un hecho que en las contiendas electorales siempre gana el que más aparece, el que más publicidad origina, el que más se apega al marketing político?

El candidato a la Alcaldía de Bogotá Enrique Peñalosa Londoño, el cual se inscribió gracias a la recolección de firmas bajo el movimiento “Peñalosa Alcalde”, advirtió en una entrevista del 19 de julio al semanario El Espectador que está dispuesto a atender a la ciudadanía a través de los medios de comunicación u otros mecanismos de participación y afirmó que en los debates con los demás candidatos suelen hacerse más acusaciones de tipo personal y no de intercambio de ideas en torno a las políticas de la ciudad.

El 8 de agosto, después de conocerse las listas definitivas de aspirantes al primer cargo de la capital del país, aseveró en una entrevista para Caracol Noticias que no asistiría a debates con candidatos que no tengan más del 15% de intención de voto, Peñalosa tiene el 35% según la última encuesta de Datexco de julio de 2007, y que no permitirá que las demás campañas le impongan las reglas de juego a él. Si tenemos en cuenta que el único candidato que tiene más de ese porcentaje de intención de voto es Samuel Moreno, candidato del Polo Democrático Alternativo, con un 32%, el ex alcalde ya definió de antemano su contrincante.

De hecho, ya los demás candidatos le habían reclamado de antemano esta decisión, que fue calificada por sus contradictores como de “sobradora”, al no asistir a un debate promovido por el canal de televisión local City TV el 19 de julio. Abordando temas de movilidad, empleo, transporte público y seguridad, los seis aspirantes arguyeron en este encuentro que Peñalosa había manifestado una actitud “poco democrática” y que perjudicaba claramente el debate electoral. Lo curioso del asunto es que la agenda del debate estuviera motivada por temas en los cuales el ex alcalde ha aportado reformas trascendentales para la ciudad en los últimos años.

¿Es una estrategia política? ¿comunicativa? no, lo que es, es una estrategia repetida. Recordemos que en las pasadas elecciones presidenciales una de las actitudes que más se le critico al entonces presidente - candidato Álvaro Uribe Vélez fue el hecho de no participar en ningún debate electoral con los demás candidatos a la Presidencia de la República durante la contienda. El mensaje que quería posicionar, recomendado por sus asesores, era claro: no discutir nada con sus oponentes y dedicarse de forma individual a dialogar con los medios de comunicación y la ciudadanía; lo mismo que quiere hacer en este momento Peñalosa.

Para justificar esta acción se argumentaba que el presidente – candidato no asistía a los debates para “no caldear los ánimos ni exponer la investidura presidencial”, por no necesitar exponerse a confrontaciones innecesarias al contar con amplio respaldo popular y por ser desgastante repetir nuevamente los beneficios de sus políticas cuando toda Colombia ya estaba enterada de sus bondades. Esta decisión que se mantuvo hasta el final generó toda clase de reacciones e improperios por parte de las otras campañas y de los mismos medios de comunicación, pues veían en esta estrategia un acto de arrogancia por parte del mandatario.

El planteamiento en ese momento era contundente: Uribe Vélez establecería la agenda comunicativa de esas elecciones y sería entorno a sus apariciones o invisibilidades donde se jugaría el debate político. Priorizar otros espacios (universidades, reuniones cerradas, medios comunitarios, foros virtuales), no legitimar ningún oponente al negar la discusión directa con alguno de ellos y crear medios de comunicación con fines eminentementes propagandísticos, como el periódico ¡Ahora!, complementaron la política comunicativa que lo llevó a un segundo mandato hace exactamente un año.

Si tenemos en cuenta que Enrique Peñalosa es un candidato muy conocido para los bogotanos, que sus obras como Transmilenio, el Parque Tercer Milenio, la recuperación del espacio público y los colegios entregados en concesión transformaron paulatinamente a la ciudad, estaríamos asistiendo entonces, con cuatro años de diferencia, a otro acto de reelección donde se utiliza la política comunicativa de Uribe Vélez como espejo y ejemplo a seguir por el candidato “ciudadano”.

Todo lo anterior deja ver un debate muy interesante en términos comunicativos. Recordemos que la participación en espacios públicos de debate por parte de los aspirantes a cualquier cargo público en cualquier país, es requisito per se de una campaña electoral, pues uno de los elementos que más ayuda a la hora de votar es poder tener claro los planteamientos políticos que encarna cada una de las campañas y estos escenarios ayudan a develar los puntos de enunciación que privilegian o no los candidatos.

Los medios de comunicación como escenarios permanentes de discusión en una campaña electoral, es una de las características del desplazamiento de lo político a lo comunicativo y se empieza a deslumbrar en esta campaña hacía la Alcaldía de Bogotá que se romperá este pacto tradicional debido principalmente a la desubicación que empieza a proponer el candidato Peñalosa y que devela, igualmente, las nuevas formas de concebir lo comunicativo por parte de las campañas electorales.

Podemos afirmar entonces dos cosas: una de las razones que puede motivar a Peñalosa a no aparecer en los debates, es que estos espacios se pueden convertir fácilmente en una rendición social de cuentas de su ejercicio pasado en la alcaldía, evidenciando las fallas o desaciertos que todo gobierno presenta a lo largo de su ejercicio en el poder con un desgaste político que el candidato no querrá lógicamente asumir. Y por otro lado esta actitud puede ser coherente con la estrategia de no querer asumir a ningún candidato como igual, pues recordemos que para que haya un diálogo efectivo lo primero que hay que hacer, apelando a Habermas, es reconocer al otro como un interlocutor válido, premisa que el candidato de “Peñalosa Alcalde” intenta hacerle el quite. ¿Funcionara? En octubre lo sabremos…

criado por camilotamayo    12:13 pm — Categoría: Sin categoría

6.8.07

El espejo retrovisor

Y llegó agosto, mes donde deberán “arrancar en forma” las campañas de los candidatos y donde se podrá analizar con mucho más detenimiento sus representaciones en los medios de comunicación y sus estrategias para incidir en la opinión pública y en las agendas informativas tanto locales como regionales en todo el país…

Es por esto que nada más útil para este momento que tener un diagnóstico - balance que nos permita construir referentes de análisis y saber qué realmente se está en juego en esta tensa relación entre los medios de comunicación y las campañas electorales. El Centro de Competencia en Comunicación para América Latina – C3 – de la Fundación Friedrich Ebert Stiftung acaba de hacer público un estudio regional sobre la relación elecciones – medios de comunicación en América Latina en el año 2006 titulado “Se nos rompió el amor” en el cual diversos analistas de la comunicación de 11 países documentan lo más significativo que sucedió en las campañas electorales en sus respectivos países.

¿Cómo le fue a los medios de comunicación en las elecciones en América Latina 2006? ¿Se comportaron como Observatorio Electoral y Foro de la Democracia? ¿Perdieron su pretendida neutralidad para convertirse en actores políticos? ¿Ganaron o perdieron los medios de comunicación? Son sólo algunas preguntas que este estudio regional – poco usual pues no son abundantes los trabajos de este tipo en el continente - busca responder para Honduras, Bolivia, Chile, Costa Rica, El Salvador, Colombia, Perú, México, Brasil, Nicaragua, Ecuador y Venezuela.

Recordemos que los medios de comunicación son actores políticos que cobran mayor relevancia en los procesos electorales y que facilitan o minan la gobernabilidad de turno. En esta tensa relación aparecen varias “tentaciones” para éstos, como lo denomina Germán Rey, que ponen de manifiesto el poder fáctico que detentan y que incide directamente en la configuración de las diversas esferas públicas. El desbordamiento de los medios hacía las militancias, la ocupación de lugares que no le son propios (administración de justicia por parte de ellos), ordenar jurídicamente el accionar de los medios (regulación – autorregulación), oficialización de la información (uso exclusivo de fuentes oficiales), movilizar corrientes de opinión no institucionalizada para abanderar cruzadas y el control de la independencia informativa gracias a la propiedad, parecen ser las tentaciones que más se exteriorizan en la presente coyuntura.

Para el caso colombiano este estudio identificó cuatro tipos de “narrativas de lo político” que nos pueden ayudar a crear un referente por donde pueden pasar las campañas que se avecinan… las campañas pueden apelar a una narrativa de la cotidianidad, la cual pone de manifiesto la cercanía del candidato con la gente del común, donde se le da la palabra al ciudadano, no al aspirante, donde se diluye la figura del candidato con la del habitante del común para ganar legitimidad y respaldo, y donde se privilegia a los medios ciudadanos o comunitarios.

Igualmente pueden recurrir a la narrativa de la tradición, donde se utilizan las formas más tradicionales del marketing político, la alta factura gráfica que se asemeja a la publicidad convencional, que trabaja la figura del candidato bajo parámetros de limpieza estética y minimalismo, que concentra su poder en incidir en los grandes medios de comunicación y que trabaja puntualmente para los creadores de agendas informativas, los periodistas. Hay una narrativa denominada la narrativa de la otredad, en la cual los lugares y personajes “otros” (desplazados, marginados, campesinos, afrocolombianos, indígenas) son los protagonistas de sus mensajes, donde se combina el uso de los medios de comunicación tradicionales con los alternativos, se construye en la oposición sus intenciones comunicativas y se recurre a otras formas, como la fiesta, para transmitir sus propuestas políticas.

Finalmente las campañas electorales recurren a una narrativa de lo intelectual – ilustrado, al concentrar sus mensajes en darle realce a las eruditas capacidades del candidato para ganar aceptación, donde se apela a un electorado “formado” como base política, privilegia los medios de comunicación universitarios o culturales, desarrolla lenguaje con alto contenido simbólico y se centra la enunciación a partir de motivaciones personales con altas dosis de inteligencia emocional.

Estos cuatro modelos nos pueden ayudar a analizar las campañas que se nos avecinan y poder saber qué tipo de imaginario – mentalidad quieren mover dentro de su electorado. Para conocer el estudio “Se nos rompió el amor” consulte la pagina web del C3 http://www.c3fes.net

criado por camilotamayo    12:23 pm — Categoría: Sin categoría

28.7.07

Entonces, las encuestas electorales no existen

Uno de los elementos que han tomado en las últimas décadas mayor fuerza en las contiendas políticas en el mundo, son las llamadas encuestas electorales o encuestas de opinión, que buscan informar sobre las intenciones de voto de los ciudadanos y tomar “fotografías” de los ambientes electorales. A pesar de que no determinan ni condicionan estrictamente el voto del electorado, se han convertido en un referente inevitable para las campañas de cada uno de los candidatos, pues parte de sus estrategias se definen a partir de los numeritos que suministran estas encuestas.

Igualmente los medios de comunicación son parte activa de todo esto, pues son, para el caso colombiano, sus principales promotores y quienes con bombos y platillos anuncian cada entrega de resultados como si fuera un nuevo capitulo del melodrama de moda. El problema, amigos, es que estas encuestas no representan socialmente a nadie ni “miden” científicamente, o con rigor, la realidad social…por ello considero que no existen. Analicemos esto.

Hace más de treinta años Pierre Bourdieu, uno de los más reconocidos sociólogos de nuestra época, tituló uno de sus escritos “la opinión pública no existe” para llamar la atención sobre la aparente rigurosidad científica con la que empresas de encuestas llevan a cabo su tarea de “hacer hablar a la gente”. En ese texto Bourdieu argumentaba que el simple hecho de plantear a una muestra representativa de la población de edad de votar preguntas vagas (si hoy fueran las elecciones usted votaría por.. o de los siguientes candidatos diga cual le gusta más, por ejemplo) como en un referéndum político, y sumar las respuestas recogidas formalmente para dar una imagen de lo que sería la opinión política en forma de porcentaje (el 60% de la población apoya al presidente Uribe), se basa en un conjunto de presupuestos que sin lugar a dudas pertenecen más a la ideología política democrática, que a los resultados de los hechos y, por consiguiente, deben ser tratados como tales por el análisis científico.

Siguiendo a Bourdieu, confundir la “democracia formal” (el debe ser – el ideal) con la “democracia real” (lo que sucede) lleva a las empresas encuestadoras a tres garrafales errores que nos permiten afirmar que sus resultados no son reales. El primero es el de presuponer que todos los individuos encuestados tienen opiniones personales sobre el asunto en cuestión, lo segundo es formular preguntas cerradas, que conducen a no recoger opiniones sino respuestas formadas previamente a preguntas de opinión, implicando la hipótesis de que todos los encuestados se hacen a sí mismos las preguntas que se les formula y, finalmente, parten del hecho de que todas las respuestas obtenidas tienen el mismo peso social, es decir, que la capacidad de los individuos de imponer su opinión particular en el campo político está fuertemente conectada al poder de los grupos sociales que pueden movilizarse en su favor, lo cual no es cierto pues incide el estatus social, el capital de relaciones y la posición que estos individuos ocupan en la estructura de clases.

En suma, y para decirlo con otras palabras, las encuestas electorales en sus sondeos no tienen ni rigurosidad científica ni metodológica ni estadística para realizar afirmaciones que representen a todos, al grueso de la población, a “los colombianos”, tal y como nos lo quieren reiterativamente mostrar… estos “institutos de opinión” no sólo no miden los verdaderos movimientos de los puntos de vista y sentimientos colectivos, sino que dan autoridad a todas las desfiguraciones de las respuestas a sus cuestionarios, porque éstas se dan con la más absoluta ignorancia de los hechos por parte de aquellos que responden a los sondeos… es decir, estas empresas (Gallup, Yanhass o Datexco para el caso colombiano) se dedican a un ejercicio de ilegitimidad científica.

Si quieren conocer más profundamente sobre estas discusiones, los invito a que lean un libro relativamente reciente que se llama "El misterio del ministerio" escrito por uno de los discipulos de Pierre Bourdieu, Loic Wacquant. El capitulo cinco "Hacer hablar a la gente. El uso social de las encuestas de opinión pública en democracia", escrito por Patrick Champagne, es el más indicado para este tema… 

criado por camilotamayo    6:37 pm — Categoría: Sin categoría

17.7.07

La amenaza latente…

 

El pasado 9 de julio, la Fundación para la Libertad de Prensa – FLIP – nos alertaba sobre la agresión de la cual fue objeto el periodista Javier Manjarrés, director del noticiero Actualidad de Emisoras Unidas, por simpatizantes del Polo Democrático Alternativo (PDA) después de haber realizado preguntas incomodas al presidente de esta colectividad, Carlos Gaviria, en una rueda de prensa en Barranquilla, el 4 del mismo mes.

Este hecho, sumado a la censura a la emisión de una entrevista realizada al senador Hugo Serrano en el canal de televisión comunitaria de Bucaramanga TVC el 6 de julio, al parecer por presiones de Luis Alberto Gil, líder del movimiento Convergencia Ciudadana, nos develan un tema que será crucial para las elecciones que se nos aproximan: la libertad de prensa en nuestro país y su valor en los procesos electorales.

La libertad de prensa es un baluarte indiscutible para cualquier sociedad democrática y cuando se está en un proceso electoral, como el que va a vivir Colombia, cobra mayor relevancia y significación, pues gracias a este valor es que se permite acceder a múltiples miradas sobre la realidad, con valoraciones y apuestas distintas. Ahí está la clave, la libertad de prensa es la que hace posible que se establezcan pesos y contrapesos comunicativos a las formas hegemónicas de ver el mundo. La responsabilidad, la diversidad, la heterogeneidad, la diferencia, lo “otro”, son las piedras angulares de este derecho.

Vale la pena decir que en Colombia existe libertad de prensa, pero igualmente se presentan una gran cantidad de factores que hacen que esta libertad se vea afectada de forma estructural. Esta frase, por contradictoria que puede llegar a parecer, refleja las múltiples complicaciones que conlleva el ejercicio del periodismo en un país que se transforma socialmente en medio del conflicto armado.

Si entendemos la libertad de prensa como la instrumentalización de la libertad de opinión, en otras palabras, la capacidad de medios de comunicación y periodistas de expresar libremente sus pensamientos y emitir sin presiones las informaciones que elaboran, nos damos cuenta de que los linderos entre libertad de prensa y libertad de expresión se tornan opacos, difusos y poco claros para contextos electorales.

Por ello, la transparencia, la equidad, la veracidad y la búsqueda de la verdad son fundamentos centrales dentro del periodismo liberal que conllevan a que la labor del periodista sea mucho más que una simple acción de transmisión de hechos de interés público a la sociedad. ¿Cómo mantener estos principios en medio del proceso electoral? ¿Cómo lograr que esta responsabilidad social esté lo suficientemente “blindada” frente a los intereses de los diversos grupos políticos que buscan cooptarla? ¿Cómo lograr que la información, sin ánimo de ser inocentes o ingenuos, no se transforme en un botín más?

Si tenemos en cuenta que la cadena más débil y propensa a ser atacada por los agresores de la libertad de prensa son los periodistas de las regiones (ver los últimos reportes de la FLIP y los casos ilustrativos de este post) esto nos debe pone a pensar un poco más sobre la manera como se construirá la futura información sobre el proceso electoral y cómo se relatará sobre éste en el actual contexto.

Si los relatos que guían al grueso de la opinión pública se siguen construyendo, como es tradicional, desde las lógicas y ópticas de la prensa de circulación nacional, podemos caer en que las informaciones electorales no den cuenta de los hechos con la veracidad suficiente, pues hay unas circunstancias de tiempo, modo y lugar que deben ser asumidas por el periodismo regional. Esa es su fortaleza y esa es su razón de ser…

Llamar la atención sobre la gravedad implícita que tiene el atentar contra los periodistas locales y regionales, sin desmeritar de ninguna manera las agresiones de las que son víctimas los periodistas nacionales, es parte de este análisis. Fomentar la unión de fuerzas para insistir en una prensa libre, democrática y pluralista es la tarea encomendada, pues entre muchos otros aspectos la libertad de prensa es uno de los derechos fundamentales de las sociedades y tienen los comunicadores sociales la responsabilidad histórica de ser esos cronistas que nos informen sobre lo que sucede, en especial cuando se juega el futuro político de un país.

Dejar la responsabilidad de relatar los hechos a sólo unos cuantos medios de comunicación pone en gran peligro las dinámicas democráticas de los países, pues la construcción de las percepciones, imaginarios y mentalidades depende en gran medida de las configuraciones de sentido que allí se construyen.

Lograr entonces la creación de medios de comunicación de todo tipo de tendencias, que participen en la configuración de pesos y contrapesos democráticos; propender por el respeto a la vida de los comunicadores sin importar en qué espacio geográfico se encuentren, promover los observatorios de medios de comunicación, los consejos de lectores dentro de los mismos, los tribunales de prensa, las veedurías a medios y las investigaciones especializadas, puede sonar como herramientas o acciones algo ingenuas teniendo en cuenta la dinámica actual del país.

Pero sólo en la medida en que los ciudadanos entendamos la importancia del derecho a la información, podremos realmente comprender por qué defender la libertad de prensa es una necesidad básica en medio de cualquier proceso electoral…

criado por camilotamayo    6:39 pm — Categoría: Sin categoría

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