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Terra Blog

25.10.07

Repasando cuaderno

A pocas horas de que los colombianos vayamos a las urnas y decidamos el futuro de nuestra política regional y local, quiero llamar finalmente la atención a varios asuntos que se han producido en las últimas semanas y que ayudan en alguna medida a comprender la dinámica medios de comunicación y proceso electoral en la coyuntura actual.

Publicidad política presentada como información electoral. Si en algo se ha caracterizado la actual contienda, en especial en los medios regionales, es en que se ha presentado evidente publicidad política bajo estándares que se supondrían deben ser información de interés público; piezas periodísticas vedadas, parcializadas o que responden claramente a intereses de los dueños de los medios es una constante en departamentos como Putumayo, Caquetá, Nariño, Huila, Córdoba, Cesar, Magdalena y Tolima sólo por nombrar algunos. ¿Por qué ocurre esto? Planteo dos hipótesis: la primera, es el temor de los medios regionales a perder la pauta oficial por cuatro años si gana el candidato que no ha sido respaldado por ellos, y la segunda es que son estrategias de los candidatos para que algunos periodistas les hagan “free press” a cambio de dadivas económicas o políticas.

Las encuestas como mecanismo de marketing político. Si algo a quedado claro en esta contienda es el uso de encuestas por parte de las campañas electorales, como mecanismos válidos para posicionar a sus candidatos en el imaginario colectivo, más allá de si la realidad electoral es así o no. Por ejemplo: estudios donde un día un candidato le gana a su más cercano rival por 20 puntos y a la semana siguiente hay empate técnico; sondeos donde, dependiendo de la firma que los hace, gana un candidato u otro; encuestas que presentan fuertes vicios o sesgos metodológicos. En fin, vale la pena recordar lo que me dijo un periodista regional sobre las encuestas electorales: las gana quien las paga.

El debate electoral guiado más por el líder carismático. Afirmábamos en este blog hace poco, que hay dos tipos de líderes que mueven al electorado colombiano: el carismático y el racional, siendo el primero el que más se ajusta a la cultura política nacional. Pues bien, ha quedado claro que en los debates electorales pesan más el carisma que las propuestas, el look que la razón y la pinta que los programas de gobierno. Como la política son emociones, me decía una gran amiga, lo problemático para mí es que el voto se desplace hacía el más bonito, “churro” o agradable, sin reflexionar sobre el hecho de que una sociedad necesita más propuestas y acciones, que protagonistas de novela con aspiraciones políticas.

Un proceso mediáticamente regional. En los resultados parciales del monitoreo que realiza actualmente Medios para la Paz, la Federación Internacional de Periodistas, FIP, y el Centro de Investigación y Educación Popular, CINEP, podemos constatar que el epicentro de los acontecimientos electorales son en un 22% las cabeceras municipales y en un 39% las ciudades capitales. Igualmente, el género periodístico que más prevalece en las piezas periodísticas es la breve con un 51%, seguida por la noticia con un 36%, datos que nos develan la inmediatez de la información sin análisis.

Resulta interesante ver como el 62% del cubrimiento periodístico en épocas de elecciones se concentra en los hechos – sucesos de las campañas y en como es una información sin contexto en el 57% de los casos. Los asuntos que conforman la agenda informativa de los periódicos colombianos que están siendo analizados, como es el caso de El Tiempo, El Colombiano, El País, entre otros, el actual proceso electoral gravita en un 10% en los programas de gobierno, en un 47% en información relacionada con las campañas políticas y en un 39% piezas periodísticas relacionadas directa o indirectamente con el control al proceso electoral – veeduría. En noviembre se conocerán los resultados finales y se podrán realizar análisis más profundos y menos descriptivos.

Publicidad electoral con guiños de continuidad. Las piezas publicitarias donde se apela a figuras políticas reconocidas (Uribe, Fajardo, Vargas Lleras) como estrategia para ganar votos, nos devela la sensible relación entre equilibrio y garantías electorales. ¿Cómo estar en igualdad de oportunidades cuando hay un gobernante de turno haciéndole campaña a un candidato? (Caso Fajardo en Medellín) ¿De qué manera entrar con las mismas oportunidades en la contienda electoral cuando el poder ejecutivo utiliza programas presidenciales como mecanismo para estimular el voto hacía ciertos candidatos? (Caso “Familias en Acción”) ¿Hasta qué punto la guerra sucia ayuda a que se decida el electorado por un candidato u otro cuando se tiene de "telón de fondo" la continuidad de programas populares? (Caso Samuel Moreno en Bogotá) Son preguntas que quedan para el debate.

Nuevas tecnologías, nuevas formas de hacer política. Grupos en facebook, paginas web con contenido multimedia, piezas vanguardistas de marketing político, correos electrónicos innovadores… campañas virtuales en busca de votos reales. Esta forma de “e – política” nos devela la apropiación de nuevas tecnologías por parte de campañas y electores, que en un futuro marcaran mucho más las tendencias frente al voto, llevando a que lo política también se convierta en un asunto de incidencia en las esferas públicas virtuales.

15.10.07

El sueño de los justos



Hace dos semanas la Misión de Observación Electoral – MOE – hizo público su primer informe de monitoreo de medios, en el cual buscan analizar la manera como los medios de comunicación están construyendo su agenda informativa en el actual proceso electoral. Igualmente la Federación Internacional de Periodistas – FIP –  Medios para la Paz y el Centro de Investigación y Educación Popular – CINEP – vienen adelantando un estudio sobre calidad informativa en la prensa colombiana de cara a las actuales elecciones. Estos ejemplos desnudan una preocupación latente hoy en día: la responsabilidad que tienen los medios de comunicación colombianos en construir las diversas narrativas de lo electoral en un contexto marcado por el conflicto armado, que impide claramente el libre ejercicio de lo democrático.

Al conversar con colegas periodistas de Caquetá, Medellín, Putumayo, Barrancabermeja, Bogotá y Cali, salen a flote unas nuevas ¿antiguas? preocupaciones sobre el ejercicio periodístico como tal, que ponen de manifiesto la dificultad con la que en algunas regiones del país se lleva a cabo la construcción de la información electoral. Vetos a candidatos, publicidad política disfrazada de información electoral, periodistas que trabajan en campañas electorales y en medios de comunicación al mismo tiempo, notas sesgadas y malintencionadas, apoyos irrestrictos de los directores de los medios ha algunos candidatos por miedo a quedarse sin pauta oficial por cuatro años y amenazas de los actores armados a los comunicadores, son solo algunos de los elementos encontrados en este recorrido.

¿Cómo elaborar una información de calidad en un contexto tan convulsionado? ¿De qué manera garantizar una prensa libre en regiones donde es cooptada por actores armados o ilegales? ¿Qué estrategias llevar a cabo para construir una agenda informativa de cara al ciudadano y no de cara a intereses particulares? ¿Cómo “blindar” la información de interés público como lo es la información electoral? ¿Dónde quedan los parámetros de pluralidad, exactitud e imparcialidad en este proceso? Son preguntas que no tienen respuestas nada fáciles y que dejan ver el constante “filo de la navaja” por donde transita el periodismo colombiano actualmente.

Vale la pena recordar que este asunto es muy importante en estos momentos, pues gran parte de los imaginarios o percepciones que tenemos los ciudadanos sobre lo que es “lo político”, pasa por las informaciones que a diario recibimos sobre el actual proceso electoral y que ayudan relevantemente a construir los referentes sociales que sobre algunos aspectos de lo democrático edificamos continuamente.

Volviendo a nuestro tema inicial, preguntarse por los criterios de calidad periodística en países que viven situaciones internas de confrontación bélica, que no sólo atentan contra la libertad de prensa y el derecho a la información, sino que además ponen en entredicho principios asociados a la imparcialidad, la exactitud y la pluralidad periodística, mediante llamados que pretenden cerrar filas en favor del “patriotismo” y el control de la información, es cuestionarse por el papel de los medios de comunicación en la conformación de las mentalidades que sobre los asuntos públicos se establece en la conciencia colectiva de la sociedad, para este caso, los políticos.

Indagar por la calidad periodística en el cubrimiento del tema electoral pasa por abordar una reflexión ineludible sobre la libertad de prensa: ésta no solamente se juega en el territorio de los derechos para ejercer esa libertad y las condiciones para llevarla a cabo, sin restricciones, ni censuras, sino también en el terreno de los deberes que implica su ejercicio. Deberes que tienen que ver con la necesidad que tienen los medios de comunicación de contribuir a la formación de la opinión pública, es decir, de ofrecer informaciones relevantes, equilibradas, completas y verificables, que además brinden puntos de vista diferentes sobre asuntos de interés público, que pueden ser incluso controversiales, impopulares o desagradables.

El mayor reto que tienen estas organizaciones de la sociedad civil es que los resultados que alcancen busquen dos propósitos: primero, aportar elementos de análisis sobre las principales fortalezas y debilidades del periodismo escrito nacional con respecto al cubrimiento informativo del proceso electoral colombiano para el año 2007 y segundo, propiciar a partir de estos hallazgos un proceso de reflexión, formación e interlocución pública con todas aquellas personas e instituciones que tienen que ver con el proceso de formación, recolección, producción y circulación de la información en el país: empresas periodísticas, directivos, editores, reporteros, fuentes de información, centros de decisión y educación, organizaciones sociales y sectores de la opinión pública regional, nacional e internacional.

Sólo en la medida en que estas apuestas investigativas lleven a cabo transformaciones en los regimenes profesionales y en la estructura general del periodismo colombiano es cuando podrán darse por bien servidas, pues recordemos que ejercicios intelectuales que terminan durmiendo el “sueño de los justos” en los anaqueles de las bibliotecas son tan inútiles, como lo es el pensar que el periodista colombiano no podrá nunca cambiar la manera como ejerce su oficio porque se da como “natural” esta condición.

25.09.07

¿Cali pachanguero?

Siguiendo con la idea de analizar brevemente cómo se está dando la relación medios de comunicación – elecciones a nivel local y regional en todo el país, daremos ahora una mirada a una ciudad donde se juega lo político de manera muy interesante hoy en día gracias al actual proceso electoral: Cali.

Una de las cosas que quiero llamar la atención es la fuerte radicalización y polarización que se vive políticamente en los medios de comunicación caleños, gracias a los dos más fuertes aspirantes a la alcaldía de esa ciudad: Kiko Lloreda y Jorge Iván Ospina. El primero, según algunos de sus pobladores, representa la tradicional élite política regional del Valle del Cauca y tiene un medio de comunicación aliado, el periódico El País, el cual es uno de los más influyentes e importantes de la región.

El otro candidato es asociado, según los mismos pobladores con los cuales tuve la oportunidad de hablar, con sectores más sociales / populares, pues su buena actuación como gerente del Hospital de la Sultana del Valle le ayudó a construir una imagen de alto compromiso con los sectores más vulnerados. Si a esto le sumamos que su padre fue ex guerrillero del M – 19 se a construido una imagen de este candidato, por así decirlo, “más de izquierda” así él no sea el candidato oficial del Polo Democrático Alternativo para esta ciudad.

Lo que llama más fuertemente la atención es que en ciertas corrientes de opinión, alimentadas por algunos medios de comunicación local, se ha instaurado un imaginario donde se dice que los que están en contienda son: el candidato “de los ricos”, Lloreda, contra el candidato “de los pobres”, Ospina, lo cual a originado posturas maniqueas y altamente peligrosas para el electorado caleño.

Esto nos hace recordar la vieja fórmula política “del péndulo” que, como todos sabemos, lo que busca es motivar al electorado a posturas extremas como mecanismo válido para ganar votos. Recordemos, por ejemplo, la antigua pelea Uribe – Gaviria en las pasadas elecciones presidenciales, donde se construyó un ambiente altamente peligroso para la democracia colombiana al creer que se estaba votando o por el “comunismo disfrazado” o por la “seguridad democrática”, entorpeciendo cualquier debate programático o concienzudo sobre las propuestas de los candidatos a la presidencia. Ya vimos el resultado.

A partir de lo anterior quiero analizar un poco sobre la responsabilidad que tienen los medios de comunicación en ambientes políticos donde las posturas son tan radicales, o que se quiere que sean tan radicales por estrategia de algunas de las campañas.

La pasada experiencia electoral de México resulta esclarecedora. Los candidatos presidenciales Felipe Calderón y Andrés López Obrador se dedicaron a utilizar los medios de comunicación del país manito como “arenas centrales” para atacarse, injuriarse y calumniarse durante toda la campaña. Al ganar Calderón por un escaso margen sobre su contendor, se desembocó una inestabilidad institucional gigante pues no se reconocía la victoria de éste. Los medios tuvieron una responsabilidad enorme pues ayudaron a que se viera la contienda bajo el lema “o estas conmigo o estas contra mí”. La suspicacia y la desconfianza hacia los medios fue la gran conclusión de todo esto.

La responsabilidad de los medios en estos contextos debe estar ligada a tres conceptos fundamentales: el equilibrio, la imparcialidad y la pluralidad. Confundir la información electoral con el proselitismo político lleva a que un medio de comunicación pierda y mine su valor social más grande: la credibilidad. Y si se convierte en la tribuna oficial de una u otra campaña se desvirtúa el papel del periodista en la sociedad, pues le falta a uno de sus compromisos mayores, la búsqueda de la verdad, así esto último sea visto como romántico o iluso por las mismas empresas periodísticas colombianas.

Para el debate electoral es terrible este contexto pues se afecta el uso público de la razón y los argumentos o declaraciones de los candidatos se desvirtúan al ponerse “un manto de duda” sobre ellos, al privilegiarse las narrativas publicitarias sobre las narrativas programáticas. La conciencia colectiva colombiana no aguanta más posturas maniqueas, el conflicto armado es prueba de ello, y muchas veces por dejarse llevar por la oportunidad económica (el alcalde nos dará la pauta oficial durante su periodo si lo apoyamos) se atenta contra la razón de ser del periodismo: los ciudadanos.

Los medios de comunicación tenemos la tarea definitiva de transformar los imaginarios que los colombianos construimos sobre nuestras realidades sociales y políticas, y sólo en la medida en que los convirtamos en espacios plurales se podrá ayudar a que la opinión pública acceda a diversos puntos de vista siempre. Esto, por básico que suene, es lo que se juega día a día en un proceso electoral y pareciera que los medios, algunas veces, se olvidan de todo esto.

20.09.07

Etnografía electoral

Como un mecanismo válido para reflexionar sobre la actual coyuntura del país y analizar los retos del periodismo colombiano, el Programa por la Paz del Cinep, la Pontifica Universidad Javeriana y Medios para la Paz vienen adelantando unos procesos mensuales de formación con diversos comunicadores regionales, en el marco de la fase de actualización del Diplomado Periodismo Responsable en el conflicto armado.

El pasado fin de semana realizamos en Barrancabermeja unos talleres sobre la responsabilidad de los medios de comunicación en el cubrimiento del actual proceso electoral, hecho que volvió a ser la excusa ideal para analizar un poco cómo está la situación en dicha ciudad.

Hay que decir que abruma la cantidad de publicidad electoral que rodea las calles de la capital petrolera de Colombia, por lo que la contaminación visual es evidente. Ahora bien si el panorama pone de manifiesto que hay un número desproporcionado de candidatos aspirando a las curules, la explicación es lógica.

Lo que no queda claro es la manera como la alcaldía municipal está regulando la publicidad electoral, pues resulta demasiado agresiva para los habitantes de Barrancabermeja: afiches, vallas, pancartas, calcomanías en automóviles, camisetas, volantes.. ¡en fin! La relación votante – piezas de campaña parece, por su excesividad y despropósito, sacada de una película de Tim Burton o de Luis Buñuel.

Quiero llamar la atención sobre esto, pues recordemos que desde el punto de vista comunicativo, una campaña electoral es el espacio ideal para que toda una gama de viejos y nuevos modos de posicionar mensajes en la opinión pública salgan a flote. Políticas de saturación informativa, de “media planning”, de portavoces, gabinetes, asesores y consultores, nos develan sistemas expertos en la gestión y administración de lo comunicativo que algunos autores han denominado marketing político.

Trasmitir “principios claves”, para que la audiencia reconozca las virtudes entre un candidato u otro, se vuelve una medición de los poderes político y comunicativo entre cada una de las campañas. Me pregunto, ¿Cómo lograrlo en medio de espacios comunicativos tan saturados? ¿Cómo intentar transmitir algo cuando hay tanto ruido y oferta? ¿Qué estrategia llevar a cabo?

Conseguir la atención del público, realizar encuentros dignos de ser noticia, responder a la prensa con noticias e información durante todo el proceso, explorar caminos para conectarse con la vida cotidiana de la gente, informar permanentemente a los votantes sobre lo que están haciendo sus candidatos y desarrollar, producir y amplificar los mensajes de los aspirantes, son retos a los que se enfrentan los equipos de comunicación de los aspirantes a puestos de elección popular en Colombia.

Es por eso que Barrancabermeja puede ser un espacio muy interesante para hacer algún tipo de investigación política de audiencias, porque la característica descrita anteriormente resulta muy alentadora en términos académicos.

También llama la atención cómo se combina lo objetivo y lo subjetivo en estas contiendas en la esfera pública de Barranca, pues algunos candidatos apelan a “causas racionales” en sus mensajes (el lema de uno de los candidatos a la alcaldía dice “llega el progreso”) y otros a causas más “emotivas” (Construyendo poder popular, asevera una de las campañas, el candidato con más ganas, remata otra) manifestando una vez más las nuevas/viejas formas y narrativas de como se construye hoy en día el ejercicio de lo político en el país.

Finalmente, quiero resaltar la imagen comunicativa del candidato a la Gobernación de Santander, Horacio Serpa, pues vuelve a apelar a su estrategia comunicativa presidencial. Una vez más utiliza una narrativa de la tradición, donde se emplean las formas más tradicionales del marketing político: alta factura gráfica que se asemeja a la publicidad convencional, trabajo de la figura del candidato bajo parámetros de limpieza estética y minimalismo, concentración de poder para incidir en los grandes medios de comunicación, para este caso los regionales, porque trabaja puntualmente con los creadores de agendas informativas: los periodistas del departamento.

Los afiches de campaña del Serpa de hoy son mucho más estilizados que los de hace un año, siendo estéticamente muy agradables y hasta bonitos, combinando verdes, amarillos y rojos con la cara del candidato tipo caricatura setentera. Mi pregunta es: ¿calarán en el electorado santanderiano? Pues si algo tiene esta estrategia de comunicación política es que no logra establecer una conexión directa con la vida cotidiana de la gente, siendo este un factor decisivo en los últimos años para ser elegido.

Esperemos que “le suene la flauta” al candidato liberal, pues como todos sabemos Horacio Serpa se esta jugando su vida política este año y sería irónico que ésta terminara con una derrota en el lugar donde inició su carrera hace muchos años.

12.09.07

Responsabilidad informativa, claridad electoral

Resulta bastante alentador observar como en las últimas semanas se han acordado en diferentes partes del país diversas alianzas entre los medios de comunicación regionales y locales para abordar de manera responsable el cubrimiento electoral. En el departamento del Putumayo y en las regiones del Oriente Antioqueño y el Magdalena Medio, por citar algunos ejemplos relevantes, los comunicadores han realizado acuerdos para dejar claro a sus audiencias qué tipo de información electoral se puede esperar de ellos.

Esto es muy importante si tenemos en cuenta que los medios de comunicación del país tienen una responsabilidad histórica en el actual proceso electoral: transformar los imaginarios que los colombianos tenemos sobre nuestras realidades políticas, pues sólo en la medida en que se conviertan en verdaderos espacios plurales, podrán ayudar a que la opinión pública logre acceder a diversos puntos de vista, condición decisiva para que un país como Colombia, que atraviesa momentos de monopolización de la palabra, acceda realmente a la democracia.

La Red de Emisoras del Putumayo, la Red de Periodismo Ciudadano del Oriente Antioqueño y la Red de Emisoras del Magdalena Medio nos hacen recordar con este proceder que una de las razones de ser del periodismo moderno pasa por la búsqueda de la calidad en sus prácticas y procesos de producción informativa. Recordemos una vez más que los medios deben redoblar esfuerzos por consolidar buenas prácticas periodísticas en tiempos electorales, que redunden en la calidad de la información, pues está en juego nada más y nada menos que el rumbo democrático que cada país asume como propio a través del tiempo.

Debido a lo anterior, queremos hacer público un acuerdo construido conjuntamente por periodistas de Arauca, Barrancabermeja, Bucaramanga, Barranquilla, Cali, Cauca, Cúcuta, Florencia, Manizales, Medellín, Mocoa, Montería, Pasto, Pereira, Puerto Asís, Quibdó, Sincelejo, Valledupar, Villavicencio, Neiva, Tunja y Bogotá en el año 2006, en un encuentro realizado por Medios para la Paz, donde sugieren las conductas que deben ser adoptadas para defender el derecho a la información en época electoral y que puede ser un modelo útil para los comunicadores de otras partes del país que quieran adoptarlo. El documento dice así:

Los periodistas acordamos que:

-  Para garantizar nuestra independencia y espíritu crítico, ningún periodista podrá estar vinculado a un medio de comunicación y a una campaña política simultáneamente, ser su vocero ocasional o ejercer política y el periodismo al mismo tiempo.

-  Al momento de recoger y procesar la información, los periodistas resaltaremos el debate ideológico y programático, y desestimaremos tanto las agresiones como los señalamientos no comprobados. No daremos importancia desmesurada a los ataques personales de los candidatos, ni difundiremos rumores o documentos apócrifos.

-  La información suministrada por las oficinas de campaña o por los candidatos siempre está sujeta a verificación y confrontación. Así mismo, debe existir el compromiso del periodista para no inclinar los espacios de información en los medios hacia campañas en particular, favoreciendo intereses comerciales y personales.

-  La pauta política publicitaria es un acuerdo comercial con el medio de comunicación, pero no compromete ni la conciencia del periodista, ni la información publicada o emitida. No estamos de acuerdo y nos negamos a emitir o publicar publicidad política disfrazada de información, pues resulta ser un engaño a la comunidad y constituye una grave violación a la ética periodística. Si nuestro medio lo hace o precisa que lo hagamos, esto va en contra de nuestra convicción y deber.

-  Mantendremos independencia, neutralidad y distancia crítica frente a los candidatos, a pesar de nuestras simpatías políticas como ciudadanos. La agenda informativa de los medios debe ser construida en las salas de redacción mediante el análisis y la consulta plural de fuentes y no en las sedes de campaña.

-  Todos los partidos, movimientos políticos y candidatos tendrán derecho de dar a conocer sus puntos de vista a través de los medios de comunicación. Aclaramos que las decisiones sobre tiempo o espacio son potestad de los propietarios o directivos de los medios y no de los reporteros.

-  Mantendremos una alerta permanente sobre los derechos que cobijan a los medios de comunicación y los periodistas, en el marco de la libertad de prensa, pero, igualmente, resguardaremos el buen nombre de las instituciones y el derecho ciudadano a ser informado de una manera veraz, oportuna y equilibrada. Ahora bien, es nuestra obligación defender la libre circulación de información, así, en ocasiones, no beneficie a grupos o individuos con poder.

-  Advertimos que quien lee las noticias para radio o televisión no es necesariamente el responsable de su recolección o procesamiento. Por lo tanto no siempre refleja su particular punto de vista. De otro lado, el periodista o redactor de medios impresos no es responsable, en la mayoría de los casos, de la ubicación de la noticia, su extensión, diagramación, titulación o de los destacados internos o de primera página. Estas son determinaciones del Editor y del equipo central del medio de comunicación.

-  Ponemos nuestro mayor esfuerzo en realizar un cubrimiento pedagógico del proceso electoral que incluye una cuidadosa y puntual utilización del lenguaje. De esta manera, promovemos la participación ciudadana y la formación de una cultura política nacional, fundamentales para vigorizar nuestra democracia.

-  Las agremiaciones periodísticas velarán por el ejercicio responsable de la profesión y tienen el deber de denunciar las situaciones en las cuales los comunicadores estén sujetos a intimidaciones, presiones o agresiones que impidan el ejercicio del periodismo.

Espero que este ejemplo estimule a construir acuerdos en otras regiones, pues recordemos que las esferas públicas democráticas se construyen gracias a la múltiple red de públicos y contra públicos que se tejen, que circulen amplios intereses, que sean espacios discursivos plurales y que sean lo más heterogéneos posibles. La capacidad de que las esferas públicas sean amplias es directamente proporcional al grado de democracia existente en una sociedad y el periodismo en tiempos electorales debe ayudar, definitivamente, a que esto sea posible.